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"El mayor aumento de la devocin a Mara Santsima y honra de la gloria de Dios, por cuya benigna misericordia merecimos ser preservados de la epidemia, para que al mismo tiempo que le tributamos a nuestra Bienhechora las ms rendidas gracias por habernos liberado de tanto peligro, se extendiese y perpetuase tan devoto ejercicio, que en todo tiempo ha manifestado Mara Santsima serle el ms agradable, formalizando unas constituciones que, siendo fcil su observancia, sirva de edificacin a los fieles, segn nuestro deseo".

Ese era el deseo que en los albores del siglo XIX pretenda doa Mara de Cozar y otras devotas cantillaneras enamoradas de la piadosa creencia de la Asuncin Gloriossima de Mara, y bien lo alcanzaron desde el inicio.sfernando

Formaron el Rosario de Nuestra Seora de la Asuncin, Titular de la Parroquial de la Villa, y rpidamente se erigieron en Congregacin con reglas aprobadas por el Provisor del Arzobispado, siendo la primera Corporacin letfica de Cantillana en alcanzar este rango. Ms tarde otras instituciones locales que entonces no alcanzaban esta categora, imitando los pasos de nuestra fundadora, solicitaron de la aprobacin de la autoridad eclesistica su ereccin y sancin de constituciones.

La trayectoria histrica de la Hermandad de la Asuncin causa verdadera admiracin. Su crecimiento en todos los sentidos, desde su fundacin a nuestros das, posiblemente se asienta en la riqueza espiritual que la sustenta y que tiene su base en la fe mariana proyectada en el misterio sublime de la glorificacin de Mara: Su Asuncin a los Cielos. Desde su fundacin, hace ya dos siglos, la Hermandad de la Asuncin de Cantillana ha forjado con entusiasmo su devenir.

Inmersos en su historia descubriremos el apasionamiento de sus inicios, la ultranza de todo un pueblo en la defensa del dulcsimo misterio asuncionista, las felices iniciativas de las que ha sido abanderada y que a la postre se convertirn en modelos imitados por otros. De la certeza de ello da fe la justa fama que atesora esta Corporacin.

En la villa de Cantillana, los testimonios del fervor asuncionista se remontan al periodo de la reconquista, pues hacia mediada la primavera del ao 1247 , cuando el Invicto y Santo Rey Fernando III de Castilla, reconquist para los cristianos esta villa, que, ya en tiempos visigticos fue digna mencin por parte de San Isidoro en sus Etimologas, sealndola como una villa de las ms nobles de la regin.

Fue este santo monarca quien, apenas entrado en la poblacin, consagra la villa y la Iglesia recin fundada a Santa Mara en el misterio de su Asuncin Gloriosa.

El fervor Asuncionista, trado a esta poblacin por el Santo Rey, continu a travs de los siglos, adquiriendo relieve y pujanza con la llegada, hacia 1570, de la familia de los Vicentelos de Leca, que recibieron el condado de Cantillana y pasaron a ser con ello munfices extraordinarios de nuestra Parroquia, construyendo sobre el primitivo templo otro nuevo y constituyndose patronos de la Capilla Mayor de dicho templo en el cual se tributaba culto a Mara Santsima en su Asuncin al Cielo. Queda como testimonio de este patronazgo la magnfica decoracin de la bveda que forma el bside parroquial donde se ostentan los escudos de su noble linaje y el de su Condado.

grabadoEn 1707, en la visita efectuada por la autoridad eclesistica a nuestra Parroquia de la Asuncin, se relata como exista ya el Gran Retablo Mayor, en el cual figuraba una historia del Misterio de la Asuncin. Era prroco entonces de la villa D. Juan Antonio de Soto. A finales de esta centuria, la comarca de la zona del Guadalquivir, sufri una terrible epidemia que amenaz de muerte a todos los pueblos del antiguo condado. Cantillana entera peligr ante ella.

La devocin Asuncionista que de una manera latente perduraba en la villa, fue a instancia de tan apremiantes y angustiosos momentos, la que, sobre todas las dems devociones a Nuestra Seora resurgi en el fervor de las oraciones que el pueblo elev a Dios por medio de su Santsima Madre Asunta al Cielo, protectora en las calamidades que la afligan. En esos aos un grupo de fervorosas mujeres, damas distinguidas de esta villa, se encomendaron a Nuestra Seora en el Misterio de su Asuncin.

El testimonio de las primitivas Reglas de la Hermandad, que con gran sencillez lo narran de esta manera:"Debemos informar ser cierto que hallndose esta villa en el ao pasado de mil ochocientos amagada del contagio que se padeci en la provincia prometi a la Virgen Santsima una seora de esta pueblo promover su devocin haciendo un Simpecado a sus expensas y las otras devotas para que saliesen el Santsimo Rosario constituyendo por su Patrona y Titular la de Nuestra Seora de la Asuncin, que por serlo tambin de esta Iglesia parroquial le pareci ms conforme y por lo tanto la tienen colocada en un suntuoso y exquisito Simpecado para cuyo costo han contribuido algunas limosnas de las devotas en general tambin en constante que la principal de sta ha franqueado de su caudal una suma considerable para el pago de su valor en cumplimiento de la promesa a la Virgen".

fundadoraEsta innominada seora no es otra que Doa Mara de Czar, que, junto a las limosnas en especie y en dinero del Vicario, del Cura Lorenzo, de ms de treinta mujeres y algunos hombres de la localidad, que alcanzaron la cantidad de 1.500 reales, supli los 2.531 reales que faltaban en las primeras cuentas, que ascendieron a 4.031 reales de velln: en el simpecado se invirtieron 2.900 reales de velln; en la cruz, 310; en seis faroles, 405; en la demanda, 16, y en la simpecadera, 400. Junto a D Mara de Cozar participaron en la fundacin D Mara Manuela Nez, D Mara del Rosario Farfn, D Juana de Cozar, D Mariana Garca, D Manuela Machado y D Rosala Garca.

Fue esta devocin del Rosario Pblico, surgida en Sevilla a partir de 1690, la ms importante del siglo XVIII y parte del XIX. A partir de 1735 surgieron en Sevilla los Rosarios de Mujeres, modalidad adoptada por las fundadoras de la Hermandad para desarrollar su devocin a la Titular de la nica Parroquia de Cantillana, es por ello por lo que obviamente antes de esta fecha no podra existir ningn Santo Rosario de Mujeres en Cantillana.

simpecado1A partir de este momento la recin constituida Hermandad destac entre las existentes de Cantillana como una de las ms celosas del culto a Dios y amor a la Santsima Virgen. Fueron concluidos los trmites oportunos para su aprobacin eclesistica el 6 de abril de 1805, teniendo su sede Cannica en la Ermita de San Bartolom. No obstante, su primera intencin fue el que se erigiera en la Iglesia Parroquial de la Asuncin, donde se veneraba su Patrona Titular.

En el capitulo 1 de las reglas primitivas tenemos un testimonio claro de este deseo: "Primeramente que el Simpecado y dems insignias del Rosario se han de colocar en la referida Iglesia Parroquial y sitio donde designe el seor Vicario de ella, para que salga todos los das de fiesta del ao por la tarde si no hay causa justa que lo impida, a las cinco en el verano, y a las tres en el invierno, cantando las alabanzas a la Virgen por las calles del pueblo que seale la mayordoma".

Con el propsito de perpetuar este Rosario espontneo, las fundadoras no hallaron mejor modo que formar congregacin regida por unas Constituciones, que fueron aprobadas por el Provisor del Arzobispado de Sevilla y por el Real Consejo de Castilla, con la sancin real de Carlos IV, dada en Madrid el 14 de agosto de 1805. Las Oficiales para la direccin y gobierno sealadas en el artculo 2 de las primitivas Constituciones de la Asuncin eran: Hermana Mayor, que conservaba la llave del cepillo; Mayordoma, custodia de los bienes de la Hermandad y que sealaba el itinerario del Rosario; dos Conciliarias y una Celadora del culto divino. El Cabildo de Cuentas y de Elecciones se celebraba anualmente en la tarde del quince de agosto al entrar el Rosario.

Hay que recordar que, en cuanto a su organizaci n, los Rosarios, una vez que salieron del interior de los templos, aunque en un primer momento no tenan insignias ni imgenes, sino que formaban un pelotn en torno a un clrigo que diriga el rezo, pronto empezaron a organizarse en cortejo procesional, precedido de Cruz alzada y faroles, a los que antecedan los demandantes, y cerrado por un simpecado o estandarte mariano, acompaado de faroles, que servan tambin para iluminar las oscuras calles. Por eso, cuando se establece el Rosario de la Asuncin, como ya estaba esta modalidad definitivamente asentada, lo primero que hacen las fundadoras es proveerse de todo lo necesario para ello, como hemos visto que se asienta en las primeras cuentas, que se presentaron en Palacio Arzobispal. 

Era importante el coro que cantaba coplillas compuestas ad hoc, acompaado a veces de msica instrumental, y un eclesistico que iba adoctrinando y exhortando al pueblo con sus plticas en cada misterio. De 1850 tenemos noticia de que en los Rosarios de Gran Gala de Cantillana acompaaban msicos al coro de mujeres, lo que generaba gran expectacin, y por ello regresaban los Rosarios a su iglesia a veces entrada ya la noche, lo que no pareca muy oportuno a las autoridades religiosas de la poca, que mandaban no se demoraran. En relacin al horario e itinerario, fijado el templo al que iban a hacer estacin, comenzaban en su sede a prima noche, tras el toque de nimas, y, posteriormente, tambin de madrugada, terminando, en este ltimo caso, con la misa de alba en la iglesia estacional. En la segunda mitad del siglo XVIII surgieron los Rosarios de la Aurora, tpicamente rurales, que no se desarrollaron hasta el XIX.

La proliferacin de Rosarios provoc, as mismo, conflictos de precedencia cuando se encontraban en la calle, que acabaron en sonoros pleitos sino a farolazos.

antigua2En el caso de nuestra Hermandad, que escoge el de la Titular de la nica Parroquia de Cantillana; Nuestra Seora de la Asuncin, y que adems es el Cuarto Misterio de Gloria del Rosario, adquiriendo para ello y a su expensa la Sagrada Imagen en torno a 1840 y colocndola con las debidas licencias en el altar mayor parroquial, que desde entonces preside.

Frente a los Rosarios ordinarios, estaban los Rosarios de Gala o Gran Gala, con el m ximo aparato, en la que se portaba, junto a todas las insignias, el llamado Simpecado de Gala, blanco o del color propio de la advocacin titular, ms rico y suntuoso que el de diario, que sola ser granate, color propio del rosario.

Estos Rosarios se sacaban en torno a la fiesta principal de la Hermandad, la vspera o incluso la novena entera, en agosto por la Solemnidad de la Asuncin en nuestro caso. Tambin estaban los Rosarios de nimas en noviembre en sufragio de los difuntos, cuyo novenario cubra tambin nuestra Hermandad. En el ao 1808 el Cardenal Arzobispo de Sevilla concede indulgencia a esta piadosa Congregacin a instancia de sus primeras oficialas que se eligieron en el primer Cabildo de elecciones que celebr la Hermandad el 23 de Mayo de 1805. En el ao 1859 a instancia del Arcipreste y prroco de la villa de Cantillana D. Antonio Rodrguez Zapata, se regulan por el arzobispado las salidas procesionales de los rosarios. En 1881 S.S. el Papa Len XIII, concedi a nuestra Asociacin y Hermandad, gran nmero de indulgencias expedidas en Roma el 13 de Septiembre.

Durante el siglo XIX, la prctica del Rosario callejero, que en un principio fue el fin principal de estas nuevas asociaciones, debido a la inestable situacin social y poltica vivida en Espaa, fue cediendo su puesto al culto litrgico y devocional a la imagen Titular, que, antes en lugar secundario, se convierte en el centro de su actividad, aunque sin abandonar la prctica rosariana, que segua teniendo un lugar importante como prctica de piedad, llegando a declinar en la segunda mitad del XIX.

Las procesiones de las imgenes Titulares no se generalizan hasta la segunda mitad del siglo XIX, primero de Tercia y posteriormente vespertinas, hasta convertirse con el tiempo en el acto central de la corporacin fuera de los muros de su sede cannica. As ocurre en nuestra Hermandad, que desde 1883 empez a procesionar la Asuncin en la noche del quince de agosto.

antiguaEs el caso de nuestra Hermandad, que escoge el de la Titular de la nica Parroquia de Cantillana: Nuestra Seora de la Asuncin, y que trajo a sus expensas para colocarla en el retablo mayor la imagen que desde entonces lo preside en la dcada de lo cuarenta del siglo XIX y recibe la devocin de los fieles. Es adems, no lo olvidemos, el cuarto misterio de gloria del rosario. Por eso, como recoge el Art culo 5 de las citadas Constituciones, celebraba su funcin el quince de agosto, solemnidad de su Patrona, en la Iglesia Parroquial, aadindose en la dcada de los cuarenta del siglo XIX la novena en torno a esta fiesta al aumentarse la devocin por la llegada de la nueva imagen.

En 1894 la Hermandad se agreg a la Asociacin del Santo Rosario de Roma, participando de esta manera de todas sus gracias y privilegios, y el 4 de Junio de 1904 el Prepsito de la Compaa de Jess, expide en Roma el acta de agregacin de la Hermandad a la Compaa y a la Congregacin de la Anunciacin de la Virgen Mara erigida en el Colegio Romano de dicha Compaa.

 

 

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